¿Recuerdas cuál fue tu primer acercamiento al cine de terror? Esa película que tal vez ahora no te da miedo, pero cuando eras pequeño tenía suficientes elementos del género como para causar fascinación. Zoopocalipsis es justo ese tipo de cinta. En ella, los directores Ricardo Curtis y Rodrigo Perez-Castro hacen una experiencia divertida, llena de colores, texturas y una trama fácil de seguir, con homenajes a clásicos de horror y un par de buenos sustos para los más pequeños.

La historia cuenta cómo una fatídica noche un meteorito cae en un zoológico y convierte a varios animales en muertos vivientes hambrientos de carne. Un singular grupo de no infectados se une para intentar sobrevivir y descubrir la cura antes de que ellos mismos sean devorados por las criaturas.

Si bien la trama es sencilla y explora de forma no muy original temas como la amistad y la confianza en uno mismo, lo que la distingue de otras entregas es cómo sus directores aprovechan para vestirla de referencias cinematográficas muy ingeniosas. Desde Alien 3 hasta La noche de los muertos vivientes, quienes amen los clásicos del género encontrarán bastantes guiños que hacen muy amena la experiencia. Esto va acompañado de varios metacometarios cortesía de un divertido lémur cinéfilo que se encarga de contarle al resto de personajes en qué punto dramático se encuentra la historia de acuerdo a las convenciones del terror.

El diseño de los animales protagonistas en sí no se diferencian mucho de alguno que podrías encontrar en la saga de Madagascar, pero los zombies en cambio están llenos de colores y texturas llamativos que les permiten formar imágenes creativas: como un orangután que se arma y se desarma, o unos pollitos asesinos que están divididos en dos. Pese a ser monstruos que sí transmiten la podredumbre de un zombie, no dejan de ser atractivos a la vista, especialmente por su colorimetría neón y apariencia gelatinosa.

La mayor debilidad es el guion, que a veces subestima a su audiencia infantil y deja de lado la inteligencia que usa para sus referencias cinematográficas. Varias de las soluciones que tienen los protagonistas, sobre todo en el clímax, no guardan relación alguna con lo planteado y son solo salidas fáciles para resolver el conflicto. Los personajes también tienen un desarrollo bastante pobre, son poco memorables y su dinámica de grupo nunca termina por cuajar. Si estos apartados hubieran recibido el mismo cuidado y creatividad que la ambientación, pudo haber sido una excelente película.
Hacer una cinta que apele tanto a niños como a adultos no tiene porque ser boba o desconfiar de la inteligencia de su audiencia, como demostró recientemente la muy creativa Soy Frankelda, y es algo que a Zoopocalipsis le hubiera servido mucho tener en cuenta. Su diseño colorido, elementos perturbadores y referencias a clásicos la hacen un divertido rato para que los niños más chicos se inicien en este fantástico género, pero no deja de ser frustrante cómo pone esos elementos al servicio de una historia poco memorable.